Desde el sábado comencé a trabajar en lo que sería mi segundo trabajo. Aunque el primero casi no cuenta, ya que fue un intento frustrado de captadora de tarjetas de créditos para una multitienda por el que no obtuve beneficio económico, pero al menos fue una experiencia loca que recordaré junto a mi conciencia.
El caso es este: Estoy trabajando en el lavado de autos de mi papá. Si díganme hijita de papi, tuve más que un conocido para que me contrataran, pero es lo que hay, y eso no hace que haya trabajado menos.
Mientras trabajaba el fin de semana se me ocurrieron miles de cosas que podía escribir en el blog sobre mi actual desempeño económico (población económicamente activa propiamente tal no seré, pero algo estaré haciendo por la economía, al menos por el ornato), pero creo que la mayoría de las cosas se me fueron junto con la espuma.
Primero, cuando comencé, fui un desastre. No sabía hasta donde tenía que lavar, o que tan profundamente, ni si imaginan en cuantas partes una camioneta puede acumular suciedad!!, sobre todo si es blanca y al parecer anduvo por un terreno arcilloso. Para peor no sabía en que orden había que hacer las cosas (¡si tiene su técnica!), y me equivocaba de trapos y herramientas, no me coordinaba en los tiempos, etc. como se diría en buen chileno, “no cachaba para dónde iba la micro”. Para peor mi papá, mi jefe, a cada rato diciéndome que me equivocaba en algo, no me molesto eso, hay que aprender de alguna forma, pero la cosa es que con el ruido de la hidrolavadora(creo que así se llama) y la aspiradora, no lograba a entender bien lo que decía. Y mi hermano mayor que solo me miraba y se reía. Pero aprendí!!. El Domingo hasta me dejaron ocupar la hidrolavadora, claro que fue cuando lavamos el auto de mi mamá en el rato que hacíamos hora mientras no habían clientes (nica me dejan otro por el momento), es algo simple, pero emocionante. Me dirán rara, pero disfruto las cosas pequeñas de la vida, y apretar un gatillo con agua a full presión, así que casi te tira el brazo hacia atrás,… es simplemente emocionante.
Analizando, desventajas de mi trabajo: no gano mucho, y depende mucho del clima. Ayer había tantos autos sucios, que estaban listos para escribirles hasta lávame encima con un dedo, pero nadie quería lavarlos. Se comprende por que estaba a punto de llover, de hecho ahora esta lloviendo. En cuanto a las ventajas, solo trabajo el fin de semana, el resto de los días sería solo un estorbo ya que casi no hay clientes. También, a pesar de que es algo cansador, el primer auto que lavé me mató, puedo decir que estoy ejercitando los brazos y ante brazos (no tanto como karate kid pero algo se hace), así que no me saldrán murciélagos hasta dentro de un buen tiempo. Y la que considero mejor ventaja: puedo escuchar música mientras lo hago, será la radio Pudahuel y todo, al gusto de mi papá, pero es música al fin y al cabo, y arto que entretiene, y todo bien mientras no se les ocurra poner alguna cumbia o algo así.
Un detalle, casi se me olvida: tengo nuevo trauma, ya veo que quiebro una antena o un limpia parabrisas, y de repente llegan señoras bien cuicas que ya veo que me demandan o algo por el estilo, así que con cuidado controlando la fuerza!
En resumen, estoy satisfecha, es algo que me distrae y por el momento no odio, aparte por lo general no estudio el fin de semana (tengo el permiso de mi orientadora xD) así que no me perjudicará mucho en mis repasos. Y todo sea por darme algunos gustos y ahorrar para las vacaciones, porque este año si o si, ¡Vamos a Viña!.