Segundo día de clases, y me siento algo angustiado, pero no tengo pleno conocimiento del motivo. Creo que todo se viene arrastrando desde ayer.
El primer día de clases fue como todos los últimos “primer día de clases”. Te vuelves a encontrar con tus compañeros, conversan de lo que hicieron en las vacaciones, te dan tu nuevo horario y tratas de mantenerte despierto porque aún no logras acostumbrarte al horario, y además te quedaste hasta tarde viendo tv. También esta el típico discurso del director y sus secuaces; y la charla motivadora que da el profesor o profesora jefe al curso para que mejoren sus notas y comportamiento. Todo es similar al año anterior, solo que ahora estoy mucho más cerca de afrontar mi futuro, y eso verdaderamente da miedo. No llegué a comprender que estaba en cuarto hasta que luego de almorzar ese día mi madre dijo: y pensar que ya estás en cuarto!. Fue como si me cayera una flecha encima.
El día de hoy también fue como los demás. Mi enérgico profesor de historia nos hablaba afanado sobre el mundo contemporáneo, el calentamiento global, y el rol protagónico que podemos hacer en las historia, mientras tanto, nos dictaba los contenidos del año. El profesor de física, caracterizado por ser un romántico, nos pasó algo de materia e intentó explicarnos que la mejor forma de aprender es haciéndolo, y lo relacionó con el primer beso. No se qué tiene ese profe, pero a veces suele mirar hacia el horizonte por la ventana, y cantar viejas canciones de amor mientras espera que terminemos de hacer los ejercicios. Todo iba bien por hoy, hasta que en el último bloque de la mañana nos tocó religión, que ahora es más parecido a clases de Orientación. La profesora nos habló sobre nuestro trayecto en el colegio, de que esperaba por el bien de nosotros, que todos a fin de año saliéramos frutos buenos, ya sean sandias, papas, tomates o etc. Qué fuéramos buenos no tanto en lo académico, si no más como buenas personas, pero que de todas formas es bueno serlo en los dos aspectos. Me considero una buena fruta, o sea, promedio 6,5 6,6, y 6,7, en los últimos 3 años, si bien no es excelente, siento que es muy bueno. Tampoco creo ser una mala persona, trato de no decir groserías, a menos que me tropiece o me pegue en el codo o algo por el estilo; no insulto; creo ser colaborador y amable, y si pelo a alguien, es porque me cae deberás muy mal, y solo queda entre mis amigos cercanos; si alguien necesita ayuda en sus estudios, trato de ayudarlo si es que se lo merece, porque odio los aprovechadores y copiones!!; no salgo a fiestas, en cambio me quedo viendo anime soy algo nerd, lo sé; no fumo, no tomo, no me inyecto drogas, solo como chocolate con menta y pie de limón en exceso. El único problema, es que esta fruta buena no sabe que hacer con su vida, si tan solo supiera que estudiar como mis amigos, sería la persona más feliz del mundo. Un profesor me dijo alguna vez, que para alcanzar una meta, se debía poner todo el empeño en lograrla, siendo un buen alumno entre otras cosas, el problema es que yo hago las cosas al revés (como en muchas cosas en la vida). Soy una fruta que no sabe si quiere convertirse en un jugo, un néctar, un postre, en un adorno o en una comida.