No te pido que tengas mis metas, solo deseo que tengas alguna. Pero, no es la vanidad lo que me mueve, quizás la preocupación, pero por sobre todo el cariño que te tengo.
Quiero que seas feliz. Quiero que a pesar de que la vida nos separe a ratos, cada vez que nos reencontremos, ambos hayamos madurado, aunque sea un poco.
Porque eso es lo que deseo realmente: deseo que crezcas junto a mí. Sabes que soy tu amiga, quizás, no la más útil de los amigos, pero te daré palabras de aliento cada vez que me las pidas, y creas o no en él, pediré por ti a Dios mismo para que tu camino sea seguro.
Pero más allá de eso no podré hacer. Nadie puede hacer por ti lo que debes hacer por ti mismo.
Pero confío en ti, se que debes tener o tienes guardado el potencial que te hará surgir. Conozco tus defectos, ya sea por tiempo que llevo conociéndote, o porque tu me los has confiado. Y se que no son insuperables.
No te pido que no juegues, que no rías, que no bailes, que no bromees etc. Disfrutemos nuestra juventud, pero no nos arrepintamos del presente, tampoco quiero pensar solo en el futuro.
Realmente quiero crecer contigo ¿Quieres también hacerlo junto a mi?
A mis amigos del alma, especialmente a dos que quiero mucho. Aunque nos separemos siempre estarán conmigo.


















































